Son sueños,
y los sueños, sueños son, eso ya lo ha dicho alguien antes, o la vida es sueño ya no me acuerdo.

Yo, le he soñado.

Le he soñado aquí una madrugada cualquiera, con una mano sobre mi muslo izquierdo y otra sobre el volante.

He soñado que se me aparecía entre la multitud un martes cualquiera.

Le he soñado dormido, y yo a su lado, en la madrugada de una  ciudad desconocida donde el sol se esconde por el oeste, comiéndolo a besos mientras duerme, mientras se hace el dormido.

Lo he soñado frente a frente contándome los lunares, entreteniendome en sus caracoles.

Lo he soñado junto a mi cama, despertandome una mañana cualquiera, con el cuerpo vestido de invierno y el alma de verano.

Supongo, que con soñarlo es suficiente.
Suficiente no es demasiado,
nada es nunca demasiado,
nunca nada es suficiente.

Soñarlo entre realidades varias que se suceden en sueños, los que se sueñan despiertos, que para dormir ya habrá tiempo.