Alguna parte de su cuerpo malinterpretó el título de la última canción, 
pensó que era una amenaza ,
y no sólo uno de esos treinta bocados que abril le prometía en el calendario.  
Dos veces se desveló y estiró su brazo esperando encontrarle esa noche, 
las mismas tantas se abrazó a la almohada,
las mismas otras pensó en el título de la canción,
otro día, la apaciguó, a ella y a las ganas;
aún quedan días en el calendario y ángulos desde los que ver esta ciudad.