Que le diga diga a su cabeza que le diga a la suya que le pida a sus manos que dejen de hacerle estremecer y que le recuerde a su piel la sensación de como tiemblan sus piernas; a sus oídos que se hagan los sordos cuando esa boca que no le obedece le dice que no  y a sus ojos, que están ciegos, que los suyos solo brillan por él que....   tequila.