He tenido una conversación con mi vaso mediolleno, dormir y los relojes que dan los cuartos están reñidos. El, iluso optimista piensa que si se apagara el reloj, dormiría. Yo le explico que no duermo porque tengo mejores cosas que hacer. El, con alma de vidrio, no sabe que nuestras conversaciones me llenan o al menos, hacen un efecto parecido. Ilusión óptica, me corrige el, y yo me vengo con un sorbo, de los grandes. Ilusión me dice... iluso el, que si lo vierto se queda vacío, yo al menos aún puedo estirar la mano y al menos sentir, que está ahí.