Se me desperezan los instintos más obscenos, ocultos y perversos cuando aún sin proponértelo logras acariciar, en silencio y a ciegas,el kilómetro cero de mi apetito más carnal; parando al borde del estallido, dejándome morir de impaciencia. 

Y es que contigo, el placer se convierte en la más preciada ciencia experimental, se bebe a tragos largos ahogando los gemidos, en presente de indicativo, sin condicional, en formato orgasmo cazador de sensaciones a punto de explosionar. 

Instinto animal en las entrañas,que deja a la memoria con intenciones de inconformismo permanente, a la imaginación rebosante de lasciva curiosidad y a mí,con ganas de más de ti.