Mi intención era comprobar que ese ¡He soñado toda la noche contigo! se puede hacer realidad y así sacar sentido a todas esas frases que tarareamos en alguna ocasión. Despertarte y saber que es cientificamente demostrable que es imposible que pienses en alguien que no sea yo antes de que te enrede entre mis piernas. Saber que la lluvia tenía razones y que los mejores mapas, se encuentran cuando meto la mano por debajo de tu camiseta y simplemente, sonríes y me dices: mírame; aunque estemos a oscuras.


¿Y sabes lo que he aprendido?