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No es fácil caminar sobre imanes con zapatos de hierro, 
pero más difícil es luchar por mejorar 
ante la mirada de quienes sólo quieren ver un desastre.





Lo hice un millar de veces y jamás aprenderé a hacerlo. 
Mi preciosa ciencia experimental, creada por el más bonito método de prueba y error, de caricias basadas en la evidencia científica y besos de validez interna comprobada en la variable dependiente de nuestras circunstancias; y, curioso, nunca nos equivocamos en la selección de las variables independientes de lo que queremos demostrar.










Una vez me enseñaron, que sin la certeza de cumplirlas es mejor guardarse las promesas, 
porque lo peor del amor es cuando deja de serlo y además queda a débito.







Según Darwin, la clave de la supervivencia y/o evolución está en la adaptación; se equivocó: 
adaptándonos, hacemos más fuertes a los demás, no a nosotros mismos. Evolucionan, nos superviven.


Dicen que quién es capaz de encontrarle parecido a una persona con otra totalmente distinta, jamás podrá olvidarla. 
También dicen que si esa persona le encuentra un parecido real, no permitirá que la olvide.


También decían algo del rubor en las mejillas...



Y es que hay días, esos en los que comerse el mundo implica dolor de estómago,
en los que el mejor omeprazol es preguntarse: ¿acaso importa? y no responder.






Es inútil esforzarse para que mañana salga el sol,
porque saldrá, de todos modos.










El peso vital de lo poco importante,
no se aprecia ni entre dos respiraciones.
Y sin embargo, si no respiras, estás muerto.







Tan sutil como la diferencia entre rojo y granate, entre sexo y lo otro, entre querer y lo demás.











Intentó autoimponerse un filtro de Pragmancia 
para evitar aumentar el número de vidas inventadas
a la vida soñada que vivía en su realidad mundana 
al norte de todos y al sur de su todo.





Los recuerdos están a unas cincuentaiocho vueltas entre mis sábanas pasadas las dos de la madrugada, lo he constastado una vez más, tiene pinta más de teoría o ley que de hipótesis. Los recuerdos me los trae un hipopótamo vestido con un pijama a rayas verdeazulesrojas, trae una maleta con pegatinas de los Phoskitos, y restos de sandía entre los dientes. Sólo ese hipopótamo y yo, sabemos a ciencia de mentiras autoproteccionistas, por donde he andado metida todos estos años. Resulta que cada borrón y cuenta nueva, he perdido la anterior y nunca he contado nada a nadie; y mis abismos, siempre se quedaron sin precipicio así que nunca he echo mucho ruído al caer, por lo menos, no he llorado. No había llorado, hasta que la gran borrasca se instaló entre mi ceño y mis lacrimales hace treitayochodías, supongo que abril se ha alargado un poco más en el calendario.

Y ahora, que me he cansado de rellenar el vaso, la copa y beberme las gotas saladas de todas las botellas sobrantes. He comprendido que los héroes son así, que todos llevan un guión escrito y que vuelan con arnés, que son como nosotros pero con efectos especiales. Que pocos, realmente pocos se atreven a no agarrarse a la barandilla, a saltar, que ese miedo contenido se ha alojado en otros estómagos, que las caídas solo producen carcajadas si se quedan en anécdota, que cuando toca la vida, se hace el silencio. Que es muy fácil eso de theshowmustgoon, impossibleisnothing, persiguetussueños, y sóloseviveunavez, aprovechacadaminutocomosifueseelúltimo, saluddineroyamor, elhoy, y toda esa  mierda de filosofía teórica inventada en momentos de euforia por éxitos efímeros y publicistas mal pagados, pero en la realidad, aquí, hay que echarle muchos cojones para dejar todo por nada, por simplemente respirar. 

Sin embargo, también hay una teoría por ahí fuera que dice: si no respira, está muerto.

Y martilla mi cabeza la rintintinera frase de laesperanzaesloúltimoquesepierde, espero que aún quede algo cuando la pierda, o al menos quede yo. Mi gran pequeño yo, el que se fue difuminando en los últimos  cientoyalgunosmás de los setecientosesentaynueve anteriores días a hoy.


Y al final, habrá que decantarse por respirar.



Decantar 
1. tr. Pasar un líquido de un recipiente a otro sin que se salga el poso.
2. prnl. Inclinarse claramente hacia una opinión, tomar partido.








Suficiente siempre miente,
sólo es un vago deseo de lo que realmente esperas.





 
“Yo solía pensar que era la persona mas extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mi. Bueno, yo espero que si tu estas por ahí y lees esto sepas que, si, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tu.”

FRIDA KALHO

Y es que nada acaba siendo como yo...


Pongamos que esto pudiese ser un primer, de muchos otros y variados, ejemplo: Hace cosa de un tiempo a aquella parte en la que leía a Lucía Etxeberría para ensalzar mis dotes de domadora cruel, mi único objetivo era conseguir que el elefante con el que soñaba las noches de los días impares y semanas pares del año pasado se pusiese mi pijama de rayas naranjazulesverdesrosas. Por un momento, pensé que iba por buen camino, incluso había conseguido pequeños logros con mi elefante azul. Sin embargo, un estrepitoso día, me desperté sabiendo que lo que realmente me iba a hacer feliz de un tiempo a la parte siguiente no iba a ser vestir al elefante, sino que yo no usase más ese pijama.

¿Y el elefante?

¿Quién se acuerda ya del elefante?


Autocartas o lo que me digo mientras conduzco (I)


Querida tu:

No sé cómo te las arreglas para ser tan puntual y siempre llegar tarde, o demasiado temprano a tus citas conmigo. Sobre lo que hablamos hace un rato, he estado pensando en ti, supongo que nadie te dijo que fuera fácil, pero tampoco nadie te avisó de que esto era difícil, que las cosas no son como en la teoría de los libros ni como la cuentan esas personas que cambian el mundo, y que tu no ibas a ser una de ellas, que tu ilimitada imaginación podía llevarte donde quisieras, tus ganas empujarla pero que esa no iba a ser tu vida, por lo menos la real, y no hablo de princesas, que tu no eres de las que besan sapos por ahí; imaginarla, nadie te lo negó, todavía.


Aquí, solo funciona el cómo y el cuándo porque el por qué siempre está claro, eso lo tienes, no?. El juego empezó, tu lo aceptaste y ahora o juegas o pierdes. Y  a ti nunca te gustó perder, ni tan siquiera esas pinzitas que utilizas para recoger tus rizos, ni tan siquiera ellas, recuerdas perfectamente cada una de las que fuiste dejando por ahí o por lo menos dónde. Buscarlas, no merece la pena. Hay más. Como días, también hay más; como hombres, también hay más; como opciones, siempre hay más; como modos y maneras y formas, también hay más. Lo que no hay es más vidas, el juego sólo tiene un GAME OVER. Puedes pasar de fase, cambiar de nivel  o volver atrás, resetear o guardar y volver a empezar en otro momento. Pero esta es tu muñequita, tu la manejas, tu eres la responsable. No digas que no te lo dijeron, al menos, yo.

Hay otra opción, la de mirar como los demás juegan, y esa es la que te está matando.

                    Tu yo.